A Jorge Pacheco, con respeto


JPacheco.jpg


Ahí me ha llegado la triste noticia y que pude confirmar en la prensa local, que Don Jorge Pacheco Díaz, había muerto y en horribles circunstancias, atropellado salvajement por una micro, en Valparaíso. 

Este caballero vivía también en el mismo barrio donde yo viví durante años, hasta antes de largarme de Chile en Abril del 1978 : en la calle Hermanos Clark del cerro Larraín. Fué, al mismo tiempo, el padre de una buena amiga mía de aquella época. Personas que no he visto desde esa misma fecha tampoco...
 
Vaya este texto entonces como humilde homenaje a un señor, que el destino nos arrebató demasiado pronto. Un pequeño hombre ciertamente, pero una gran persona sobre todo.
 
- O -
 
Don Jorge... resulta extraño escribirle a un ser desaparecido, sabiendo que no me leerá nunca. La verdad es que nos conocimos apenas cuando yo todavía vivía allá, en el cerro Larraín, hace 30 años justamente...
 
Siempre lo veía pasar frente a mi casa, bien vestido, pulcro, envuelto en una elegancia natural, el pelo y el bigotito bien recortados, el paso rápido, serio, apurado, como aquel que tiene una cita con el destino...
 
Lástima que en aquella aciaga y asoleada mañana Ud marchó con la misma prisa, sin saber lo que lo esperaba en aquella esquina fatal. Cuando habría sido cuestión de algunos segundos más o segundos menos sencillamente y poder de esa manera evitar lo inevitable...
 
El destino, la fatalidad, la mala suerte..? C'est la vie, mon cher, como dicen aquí en Francia...
 
Ahí mirando sus fotos veo otra faceta del hombre serio de aquellos años ya lejanos : sonriente, con una barbita canosa y bien elegante, muy poco que ver con la enredadera que me sirve de barba a mí en el invierno. Y veo un Jorge riendo, jugueteando, bailando, sabiendo hacer el loco cuando era necesario.
 
Finalmente prefiero guardar el recuerdo de esas imágenes : las de un ser algo envejecido por el paso de los años, como todos nosotros, pero al mismo tiempo lleno de vitalidad y con el rostro iluminado por la risa.
 
Don Jorge, le agradezco desde mi invierno europeo de haber existido, de haber vivido en ese barrio y de haber criado sus hijos por allá, ya que es gracias a una de sus hijas, Sandra, que estoy aquí, con mis pobres palabras y tratando vagamente de escribir el requiem de un hombre, un caballero, que conocí apenas...
 
Hasta siempre tocayo. Ud ya forma parte de la eternidad..!
 
Joventote, en Diciembre y desde Montpellier, en una muy fría mañana...

 

|

Comentarios

Howdy! I could have sworn I've been to this site before but after browsing through some of the post I realized it's new to me. Anyhow, I'm definitely happy I found it and I'll be book-marking and checking back often!
Responder

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS

Comentarios recientes

Cerrar
Blogalaxia